Atraer y retener el talento no es suficiente. El conocimiento es la moneda más valiosa en el mundo empresarial, y las personas necesitan aprender a actualizarse continuamente para abordar la brecha de conocimiento que prevalece en las organizaciones. Este trabajo muestra cómo funciona el sistema de desarrollo de la Gestión Humana en su totalidad, así como las mejores prácticas para la formación y el desarrollo de personas y organizaciones. También presenta prácticas de educación corporativa, gestión del conocimiento y desarrollo de habilidades para aumentar el capital intelectual de la empresa.
Hablamos de formación y desarrollo, aprendizaje individual y organizacional, gestión del conocimiento corporativo y temas similares. Un movimiento intenso y sincronizado que involucra a personas, equipos y unidades organizativas, abordando simultáneamente análisis y síntesis, diagnósticos y pronósticos, planes e implementaciones, proyectos y contenidos multidisciplinares, medios y recursos institucionales, modelos mentales y cognitivos, y, sobre todo, el interés, la voluntad y la motivación por aprender cada vez más. Siempre y para siempre. Continuamente. Todo esto depende de la mentalidad existente, una cultura de excelencia y mejora continua capaz de transformar el aprendizaje constante en un estilo de trabajo y un verdadero estilo de vida. Y esto produce resultados increíbles, con un fabuloso retorno de la inversión, quizás el mejor y más alto en comparación con todas las demás inversiones realizadas en tecnologías, equipos e instalaciones. Es una inversión en lo intangible, pero que genera retornos tangibles para la organización, el cliente, la sociedad y, sobre todo, los empleados involucrados en este maravilloso proceso.
Un proceso de cambio cognitivo, conductual, profesional y actitudinal que conlleva profundas consecuencias motivacionales, morales y de autoestima para las personas, ya que a medida que aumentan sus habilidades y desempeño profesional, también lo hacen sus logros, su valor, su conciencia, sus expectativas y sus metas individuales. Y todo esto conduce inevitablemente al éxito organizacional. Es cuestión de saber plantar y cosechar.





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