La era de la información ha planteado once desafíos constantes a la gestión, desde el conocimiento como materia prima hasta la producción y el consumo. Paralelamente, las organizaciones han comenzado a operar bajo una lógica diferente: menos jerarquía, más interconexión, mayor autonomía y enfoque en el negocio principal. Este artículo reúne estas dos tendencias.
Los once desafíos de la era de la información.
Esta no es la primera vez que escribimos sobre el futuro de la gestión y los desafíos que enfrentará en los próximos años, dados los profundos, rápidos e inesperados cambios y transformaciones que estamos experimentando. Desde hace tiempo hemos demostrado que la era de la información ya presenta una serie de desafíos para la gestión:
- Conocimiento: La nueva economía es una economía del conocimiento. A pesar de la inteligencia artificial y las tecnologías de la información, el conocimiento lo crean las personas. El contenido de conocimiento integrado en productos y servicios crece en forma de edificios y hogares inteligentes, automóviles inteligentes, autopistas inteligentes, tarjetas inteligentes, teléfonos inteligentes, etc.
- Digitalización: La nueva economía es digital, y el nuevo medio es internet. La información se encuentra en formato digital, en bits. Las tecnologías de la información nos permiten trabajar con un volumen increíble de información comprimida transmitida a la velocidad de la luz. La infraestructura de la información está reemplazando progresivamente la antigua estructura tradicional, trayendo consigo el big data y el análisis de datos.
- Virtualización: En la transformación de la información de analógica a digital, las cosas físicas pueden volverse virtuales, como la empresa virtual, la oficina virtual, el trabajo virtual, la realidad virtual y la inteligencia artificial.
- Molecularización: La nueva economía es una economía molecular. La antigua corporación se ha desintegrado y sustituido por moléculas dinámicas y equipos de individuos y entidades que constituyen la base de la actividad económica.
- Integración y redes interconectadas: La nueva economía se caracteriza por la interconexión en red, integrando grupos vinculados entre sí para generar valor y riqueza. Las nuevas estructuras organizativas en red son horizontales y están conectadas por internet. Son redes de redes que eliminan las barreras entre empresas, proveedores, clientes y competidores.
- Desintermediación: El papel de los intermediarios entre productores y consumidores se está eliminando gradualmente gracias a las redes digitales y el comercio electrónico. La información está en línea, y productores y compradores se conectan directamente, prescindiendo de intermediarios.
- Convergencia: En la nueva economía, el sector económico predominante ha pasado de la industria automotriz a la industria de los medios de comunicación, que abarca las industrias de la informática, las comunicaciones, los contenidos informáticos y las telecomunicaciones digitales.
- Innovación: La nueva economía se basa en la innovación. El lema de las organizaciones es lograr que los productos queden obsoletos rápidamente. Los ciclos de vida de los productos son cada vez más cortos.
- Consumo del producto: La distinción entre consumidor y productor se difumina cada vez más. En internet, el consumidor se convierte en productor de mensajes, participa en debates, prueba coches o consulta productos al otro lado del mundo, e influye decisivamente en el proceso de toma de decisiones de la empresa. PwC subraya que los consumidores son más disruptivos que los competidores.
- Inmediación: En la economía digital, la inmediatez es fundamental para el éxito empresarial, y la nueva compañía es ágil, flexible y opera en tiempo real. El Intercambio Electrónico de Datos (EDI) interconecta los sistemas informáticos entre proveedores y clientes para facilitar acciones y decisiones simultáneas.
- Globalización: La nueva economía es una economía global y planetaria. Los negocios y el conocimiento no conocen fronteras.
Todo esto se acelera progresivamente, con cambios y transformaciones repentinas que provocan trastornos rápidos y profundos, y generan incertidumbre sobre cómo será la administración en el futuro cercano o lejano. Este crecimiento exponencial incrementa dichas incertidumbres.
La nueva lógica de las organizaciones
Sin embargo, ya estamos logrando cosas increíbles en nuestras organizaciones. La velocidad del cambio y los desafíos del mundo globalizado generan una sensación de urgencia respecto a la adaptabilidad de las organizaciones, como condición fundamental para su supervivencia en el nuevo y extremadamente cambiante entorno empresarial. Las organizaciones en el mundo moderno se caracterizan por:
- Cadenas de mando más cortas: La antigua estructura jerárquica tradicional está siendo analizada. La tendencia actual es simplificar los niveles jerárquicos en busca de organizaciones ágiles, eficientes y flexibles. La reducción o eliminación de la jerarquía permite la creación de estructuras horizontales o planas, lo que representa una enorme ventaja competitiva en términos de fluidez, agilidad y flexibilidad.
- Unidad de mando inferior: El principio tradicional de que cada persona solo puede reportar a un único superior está siendo cuestionado. La jerarquía vertical, la subordinación al jefe, está siendo reemplazada por relaciones horizontales, orientadas al cliente, ya sea interno o externo. El énfasis horizontal en el proceso está sustituyendo a la jerarquía vertical, con equipos multifuncionales, grupos de trabajo y estructuras horizontales.
- Mayor rango de control: Las organizaciones están avanzando hacia ámbitos administrativos más amplios, lo que reduce la supervisión directa y facilita la delegación de responsabilidades y una mayor autonomía a las personas.
- Mayor participación y empoderamiento: La participación es el proceso de transferir responsabilidades y decisiones a las personas. Los gerentes delegan recursos para empoderar a los empleados en todos los niveles, de modo que puedan tomar decisiones que afecten su trabajo. El empoderamiento brinda mayor responsabilidad y autonomía, y las personas trabajan con más libertad, con una supervisión directa mínima y un amplio acompañamiento.
- Personal como consultores, no como ejecutores: El personal solía prestar servicios especializados o brindar asesoramiento para la resolución de problemas. La tendencia actual es transformar al personal de proveedores de servicios en consultores internos. La línea de producción debe ser la encargada de ejecutar las tareas. El rol del personal es asesorar y guiar a la línea para que pueda desempeñar mejor su trabajo, no reemplazarla en ciertas actividades.
- Énfasis en los equipos de trabajo: Los antiguos departamentos y divisiones están dando paso a equipos de trabajo permanentes o temporales. Esta aparente desorganización laboral refleja un cambio hacia la flexibilidad, la agilidad, la fluidez, la adaptación y la innovación para mantenerse al día con los cambios externos.
- La organización como un sistema de unidades de negocio interdependientes: Las organizaciones se están estructurando en torno a unidades de negocio autónomas y autosuficientes, cada una de las cuales actúa como un centro de beneficios específico con objetivos y resultados que alcanzar. Por lo tanto, se hace necesario un sistema de información capaz de integrar toda la organización en tiempo real.
- Estructura de la información: La nueva arquitectura organizativa está interconectada mediante las tecnologías de la información. La infraestructura de información permite una organización integrada sin estar concentrada en una sola ubicación. Elimina la jerarquía, ya que la información está disponible en formato electrónico y se ofrece a toda la organización para la toma de decisiones y la promoción de la competitividad. Las personas pueden trabajar en cualquier momento y lugar.
- Relajación de los controles externos sobre las personas: Las organizaciones se centran en los fines, en alcanzar metas, objetivos o resultados, y no en los medios, en el comportamiento cotidiano de las personas. Los controles externos, como las normas, los reglamentos y los horarios laborales, se sustituyen por conceptos como los valores organizacionales, la misión, el espíritu emprendedor y la orientación al cliente, que guían en lugar de supervisar.
- Concéntrese en el negocio principal: Los programas de racionalización y externalización se implementan para eliminar recursos innecesarios y reorientar la organización hacia aquello para lo que realmente fue creada: su negocio, sus clientes y demás partes interesadas.
- Consolidación de la economía del conocimiento: Se trata de la presencia de trabajo intelectual, donde la creatividad y la innovación predominan en la búsqueda de nuevas soluciones, productos y procesos que aporten valor a la organización, al cliente y a otros grupos de interés. Las personas dejan de ser proveedoras de mano de obra para convertirse en proveedoras de conocimiento.
Preguntas frecuentes sobre el futuro de la Administración.
Once, según este análisis: conocimiento, digitalización, virtualización, molecularización, integración de redes, desintermediación, convergencia, innovación, producción-consumo, inmediatez y globalización. Todas ellas están en curso y se han acelerado con la economía digital.
Cadenas de mando más cortas, menor unidad de mando, mayor ámbito de control, participación y empoderamiento, personal como consultores, énfasis en los equipos, unidades de negocio interdependientes, infraestructura de la información, controles externos menos estrictos, enfoque en el negocio principal y consolidación de la economía del conocimiento.
No. A pesar de la inteligencia artificial y las tecnologías de la información, el conocimiento lo crean las personas. Lo que cambia es el volumen de conocimiento incorporado a los productos, servicios y decisiones, y la velocidad a la que circula.
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