Trabajo y empleo no son lo mismo, y confundirlos contribuye a perpetuar modelos de gestión que ya no satisfacen las necesidades de las organizaciones. Este estudio reexamina las relaciones laborales a la luz del Ocio Creativo, el modelo propuesto por Domenico De Masi, que combina tres variables: trabajo, estudio y placer.
Resumen: El objetivo de este estudio es provocar una reflexión sobre las relaciones laborales, a la luz del modelo de gestión conceptualizado por Domenico De Masi como Ocio Creativo. Este modelo implica la combinación e intersección adecuadas de tres variables: trabajo, estudio y ocio. El estudio también evalúa críticamente las definiciones y la comprensión de los términos trabajo y empleo, conceptos que aún suelen confundirse en el contexto organizacional actual. Más allá de las consideraciones semánticas, se realiza un análisis distintivo entre los términos mencionados, estableciendo una distinción entre ocio e inactividad. Con base en la denominada Administración Científica, fue necesaria una síntesis de teorías administrativas para clarificar y señalar un posicionamiento cognitivo que permita una mejor comprensión de los supuestos defendidos por De Masi, un modelo que se presenta como una opción para las demandas organizacionales actuales.
Introducción
El llamado mundo laboral ya ha sido objeto de numerosas reflexiones. De igual modo, el ocio y el tiempo libre siempre han sido rechazados en el ámbito empresarial, pues se asocian, en el imaginario popular, con la pereza, la indolencia y la mala voluntad. Un análisis y una reflexión sobre los términos «trabajo» y «empleo» resultan oportunos para, más allá de las implicaciones y consideraciones semánticas, lograr una comprensión conceptual más amplia de estos términos.
Este estudio ofrece una evaluación crítica de las relaciones laborales, contextualizándolas dentro del modelo presentado por Domenico De Masi, quien defiende la tesis del Ocio Creativo como una ruptura con el modelo industrial practicado desde finales del siglo XIX. Si bien la denominada ciencia administrativa ha presentado un panorama evolutivo desde el siglo XX, las prácticas de gestión siguen condicionadas por sistemas jerárquicos y procesos burocráticos que aún someten a las personas a una sensación de opresión y angustia, además de restarle significado al trabajo realizado; cuando el fomento de la creatividad, el sentido de utilidad, la participación, la dignidad y la implicación de las personas deberían ser requisitos básicos y primordiales para el ejercicio de... liderazgo. Si se actúa de esta manera, las probabilidades y posibilidades de mejorar las habilidades humanas serían mayores.
1. Trabajo y empleo: un nuevo enfoque cognitivo
El trabajo sigue siendo un tema fascinante. Ya sea porque le dedicamos muchas horas de nuestra vida, porque es donde construimos algo útil y dejamos nuestra huella personal, porque es donde encontramos realización y aportamos valor a la sociedad, porque, en menor medida, puede representar un mero sacrificio y una obligación diaria, o porque, implícitamente, se caracteriza como una fuente social y vital.
Araújo, Bridi y Motim señalan que:
El mundo de las cosas, de los objetos, de los bienes materiales e inmateriales, es el resultado del trabajo humano. Mediante el trabajo, la humanidad construye el mundo y, en este proceso, se construye a sí misma. El objetivo del trabajo es producir los bienes y servicios necesarios para el mantenimiento de la vida y para satisfacer otras demandas y necesidades creadas por los seres humanos en el mercado.
ARAÚJO; BRIDI; MOTIM, 2009, pág. 47.
El trabajo ha adquirido diferentes significados y connotaciones a lo largo de la historia. En el pasado, se lo confundía con tortura, esfuerzo físico, agotamiento y castigo. Se le llamaba... tripalio el instrumento de tortura hecho de tres varillas cruzadas en el que se ataba y torturaba a las personas. Por lo tanto, no es casualidad que ambas palabras (trabajo y tripalio) se presentan con significados muy similares.
Desde una perspectiva más contemporánea, el trabajo se considera toda la energía invertida, ya sea física o intelectual, con el fin de construir algo útil, significativo y que exprese un sentimiento noble, prestigioso y moral, tanto para quienes lo realizan como para quienes se benefician de él, confiriéndole así un valor importante y reconocido. Araújo, Bridi y Motim (2009) resumen otros aspectos desde los que se puede analizar el trabajo. De hecho, el análisis de los autores constituye, apropiadamente, un extracto, es decir, un preanálisis de la misma fuente conceptual. En este sentido, podemos abordar el trabajo como: trabajo cualificado y no cualificado, trabajo formal e informal, trabajo material e inmaterial, trabajo a tiempo completo y a tiempo parcial, trabajo agrícola e industrial, entre otros. La amplitud y extensión del tema es evidente. Los autores añaden además: “la paradoja del trabajo, tenerlo o no tenerlo, ser o no fuente de realización humana, revela que el trabajo no depende únicamente del individuo; es un fenómeno social”.
A su vez, el término empleo se refiere a una relación jerárquica, un vínculo laboral respaldado por la legislación laboral que asigna derechos y deberes tanto a la persona que realiza el trabajo como a la persona que la contrata; en otras palabras, aborda y regula la relación entre empleador y empleado.
No hace falta mucho esfuerzo para darse cuenta de que la palabra "emprego" (empleo), al quitarle el prefijo "em", le da a la misma palabra el significado de "prego" (clavo), es decir, algo que sujeta, que inmoviliza, que inmoviliza los movimientos, que causa dependencia y, en consecuencia, da poco o casi ningún significado al trabajo realizado.
Sin ironía, y tras un análisis crítico, resulta alentador observar las estadísticas publicadas que muestran un aumento en el número de desempleados en un segmento o sector específico de la economía. Esto significa que, una vez confirmado el desempleo, más personas se han liberado, dejando de estar atrapadas, limitadas o sin empleo.
Consideramos que el uso de la expresión "fuerza laboral" está desfasado; esta expresión se utilizaba ampliamente a principios del siglo XX, cuando la demanda industrial era inmensa. Cabe señalar, además, que la tecnología disponible en aquel entonces era relativamente rudimentaria y poco sofisticada en comparación con los estándares actuales. A principios del siglo pasado, era razonable comprender y aceptar la necesidad de una considerable fuerza física, generalmente asociada al trabajo manual, más que al conocimiento. A pesar de la obsolescencia del concepto de "fuerza laboral", resulta sorprendente la aparición de falacias como "mano de obra cualificada". Esta expresión parece sugerir erróneamente que se requiere una mayor fuerza física para desempeñar las actividades profesionales actuales.
Es posible que estemos muy cerca de lo que Rubin (1987) describió y conceptualizó como la distinción entre trabajo simple y trabajo especializado. Según Rubin:
El trabajo simple es aquel que emplea la fuerza de trabajo básica que todo hombre común posee, en promedio, sin necesidad de educación especial. En contraste con el trabajo simple, llamaremos trabajo especializado aquel que requiere formación específica, es decir, una capacitación más prolongada o profesional y una educación general más completa que la del trabajador promedio.
RUBIN, 1987, pág. 176.
A la luz del argumento de Rubin, las fuerzas del mercado, integradas en un sistema económico, acaban juzgando y manifestando un sistema perceptivo entre los dos tipos de trabajo presentados, es decir, en el mayor valor de los productos elaborados por mano de obra cualificada, así como en el mayor valor de la fuerza humana que genera ese trabajo.
En efecto, De Masi observa que:
En realidad, la sociedad industrial no solo ha vuelto inútil el cerebro para muchos, sino que también ha provocado que solo se utilicen ciertas partes del cuerpo.
DE MASI, 2000, pág. 19.
Como si se tratara de una forma de violencia contra la especie humana, en el pasado, el acto de pensar no era valorado ni fomentado en la mayoría de las organizaciones. En la sociedad industrial citada por De Masi, la fuerza física primaba sobre la inteligencia. Más allá del contexto, existían razones económicas para ello. Toffler y Toffler (2012, p. 439) afirman que “las sociedades industriales dividieron las instituciones en compartimentos burocráticos”.
Toffler y Toffler, corroborando aún más a De Masi, presentan la siguiente reflexión:
Las personas con múltiples habilidades combinan actividades como ver la televisión, contestar llamadas telefónicas, jugar videojuegos en línea, leer pronósticos del mercado financiero e intercambiar mensajes cortos en su plataforma de chat preferida, en una interacción constante y frenética con el mundo exterior. Esta aceleración y el cambio de actividades secuenciales a simultáneas, impulsados por la hipercompetencia, representan una transformación significativa en nuestra concepción del tiempo, así como en nuestra relación con el trabajo, los amigos y la familia.
TOFFLER; TOFFLER, 2012, pág. 231.
Es un hecho bien establecido que la creatividad fue, es y siempre será un producto de la especie humana. Sin embargo, en el modelo industrial de principios del siglo XX, el acto de pensar era un privilegio concedido a una pequeña élite. Pocas mentes pensando, muchos brazos ejecutando. Este era el patrón tradicional del modelo industrial de la época. Siguiendo este razonamiento, es razonable entender que términos y expresiones como trabajo, empleo, salario, sueldo mínimo, tarjeta de control horario, horas extras, supervisor y jefe formaban parte de un constructo relevante. Relevante en su momento, sin duda, pero que hoy muestra signos de desgaste y obsolescencia. Mientras que el modelo taylorista se caracterizaba por un sistema que fomentaba el control de los movimientos y la mecanización de los procesos laborales, estableciendo un contrapunto, De Masi (2000, p. 18) afirma que “la sociedad postindustrial ofrece una nueva libertad: tras el cuerpo, libera el alma”.
Es perfectamente posible que exista trabajo sin empleo. Del mismo modo, muchos empleados no entregan el producto final para el que fueron contratados. El problema radica en que el concepto de empleo, tal como lo conocemos hoy, está desapareciendo. El concepto de pleno empleo también necesita ser revisado. En el mejor de los casos, forma parte de las fantasías irresponsables de algunos economistas. Por el contrario, el desempleo es cada vez más frecuente debido a los avances tecnológicos, la racionalización de procesos y la globalización misma. Es cierto que el empleo aún goza de un enorme atractivo popular, no menos protegido por un discurso político contundente y demagógico.
Entendemos que dicho modelo ha quedado obsoleto desde hace algún tiempo. A mediados de la década de 1990, Bridges observó acertadamente lo siguiente:
Lo primero que debemos hacer es exigir a nuestros líderes políticos que tengan el valor de abandonar la ilusión de que los empleos pueden recuperarse o recrearse como antes. Debemos comprender que no hay manera de "fabricar" más empleos como si fueran productos industriales, y cada vez que nuestros líderes juegan con nuestra ilusión de que esto es posible, nos hacen un flaco favor. El problema, obviamente, es que prometer más empleos es una táctica electoral eficaz. Además, parece demostrar espíritu cívico y humanitario.
BRIDGES, 1995, pág. 192.
En la misma línea de razonamiento, Bauman corrobora a Bridges en el siguiente aspecto:
La incertidumbre y la vulnerabilidad humanas son la base de todo poder político. Contra estos dos efectos secundarios de la condición humana (constantes, aunque objeto de profunda indignación), y contra el miedo y la ansiedad que tienden a generar, el Estado moderno se ha comprometido a proteger a sus ciudadanos; y fue principalmente de esta promesa de donde derivó su razón de ser, así como la obediencia y el apoyo electoral de sus ciudadanos.
BAUMAN, 2013, pág. 70.
Se necesita otra forma de entender y organizar el trabajo. Para ampliar y dar mayor significado a lo que se hace. Por otro lado, como toda evolución social, un proceso de transición exige, además de un período de maduración, la inquietud necesaria para contemplar la realidad desde nuevas perspectivas. Esta inquietud tiende a persistir hasta que se asimila un nuevo modelo mental que permita comprender esta nueva realidad.
En este sentido, Furtado hace una importante contribución cuando analiza la eliminación del trabajo esclavo:
La abolición de la esclavitud, al igual que una reforma agraria, no constituye en sí misma ni la destrucción ni la creación de riqueza. Simplemente representa una redistribución de la propiedad dentro de una comunidad. La aparente complejidad de este problema radica en que la propiedad de la fuerza de trabajo, al pasar del amo al individuo, deja de ser un activo que figura en los registros contables y se convierte en una mera potencialidad. Desde un punto de vista económico, el aspecto fundamental de este problema reside en el tipo de repercusiones que la redistribución de la propiedad tendrá en la organización de la producción, el uso de los factores disponibles, la distribución de la renta y el uso final de dicha renta.
FURTADO, 2007, pág. 199.
Es oportuno revisar los paradigmas antiguos e incluir nuevos modelos mentales. Además, con respecto a los paradigmas, Morin ofrece la siguiente reflexión:
Un paradigma se impone sobre las mentes porque establece conceptos soberanos y sus relaciones lógicas (disyunción, conjunción, implicación), que rigen de forma encubierta las concepciones y teorías científicas desarrolladas bajo su dominio. Hoy en día, un paradigma cognitivo emerge de forma incipiente, comenzando a tender puentes entre las ciencias y las disciplinas no comunicativas.
MORIN, 2010, pág. 114.
2. Panorama histórico de la Administración
La Tabla 1 presenta un resumen de las teorías y modelos practicados desde la denominada Administración Científica. Esta retrospectiva, además de ofrecer una base reflexiva para una mejor comprensión de la práctica de la administración, proporciona un análisis del cambio en la importancia y la soberanía, del músculo al cerebro. Por lo tanto, en la Tabla 1, atributos como el trabajo y el empleo se consideran implícitos. Para obtener más información sobre la trayectoria y la dirección de estas escuelas de pensamiento, consulte [referencia a la fuente]. ¿Hacia dónde se dirige la Administración?.
Tabla 1: Teorías administrativas
| Teoría administrativa | Énfasis | Enfoque principal |
|---|---|---|
| Gestión científica | En las tareas | Optimización del trabajo a nivel operativo. |
| escuela clásica | En gestión | Definición y claridad del rol directivo |
| teoría de las relaciones humanas | En las personas | Sentimiento de pertenencia a un grupo social. |
| Teoría de la burocracia | En la estructura organizativa | Racionalidad organizacional |
| Teoría estructuralista | En el entorno | Enfoque de sistemas abiertos |
| Desarrollo organizacional | En la cultura | Análisis de la cultura organizacional |
| teoría de sistemas | En los procesos administrativos | Sinergia organizacional |
| Teoría de la contingencia | En tecnología | Imperativo tecnológico |
| Adhocracia | En el mercado | Un escenario en constante cambio |
| Organizaciones que aprenden | En conocimiento | El conocimiento como ventaja competitiva |
| Ocio creativo | En términos de sostenibilidad y calidad de vida | Intersección entre trabajo, estudio y placer (nota del autor) |
Fuente: autor del artículo.
3. Ocio creativo
Los análisis futuristas siempre son bienvenidos, siempre que se basen en un mínimo de fundamentos racionales y conceptuales. En este sentido, Offe ofrece el siguiente análisis:
El deseo de tener más tiempo libre compite con el objetivo de aumentar los ingresos; las críticas a la rigidez de los horarios laborales van en aumento; y la actividad profesional ya no ocupa un lugar central en la vida de una proporción cada vez mayor de la población.
OFFE, 1989, pág. 84.
De Masi, si bien critica el antiguo modelo industrial, al que califica de arcaico y obsoleto, propone un nuevo modelo de gestión: el Ocio Creativo. En este modelo, se evidencia la adecuada intersección e integración de tres componentes importantes: trabajo, estudio y ocio. Dado que consideramos que esto es más propio de la cultura brasileña, hemos sustituido la palabra (y el concepto intrínsecamente ligado a ella) «ocio» por «placer».
Así, el Ocio Creativo se materializa y toma forma como una propuesta para un nuevo modelo de gestión, a través de la combinación natural de tres variables: trabajo, estudio y ocio (placer, como ya se ha descrito). La propuesta de De Masi consiste en conciliar una actividad que se puede realizar (trabajo), en la que se percibe y encuentra una forma permanente de aprendizaje (estudio), y que proporciona una agradable sensación de lograr algo placentero (placer).
Es evidente que, al menos para la mayoría de las personas, aún no se ha comprendido la importancia y la amplitud de dicha intersección. Por el contrario, un enfoque gerencial y administrativo predominante parece llevarnos a una posición opuesta a la defendida por De Masi. En este sentido, es prudente observar la siguiente afirmación de Sennett:
[…] La práctica gerencial recomienda que los equipos de trabajo no se mantengan por más de nueve a doce meses, para evitar que los empleados desarrollen vínculos personales entre sí. Las relaciones sociales superficiales son producto de esta tendencia hacia lo cortoplacista; cuando las personas no permanecen en una institución por mucho tiempo, su conocimiento de la organización y su compromiso con ella se debilitan.
SENNETT, 2012, págs. 18-19.
Según De Masi, en una conferencia impartida el 19 de marzo de 2013 en el Teatro Folha (São Paulo, SP), actualmente un tercio de los trabajadores del mundo son considerados obreros. Otro tercio son ejecutivos y solo un tercio son trabajadores creativos. En una sociedad postindustrial, un país del primer mundo debería priorizar las ideas, no las fábricas, ya que estas últimas contaminan mucho más de lo que aportan soluciones políticamente correctas a las necesidades de la sociedad. Si bien la tecnología forma parte de nuestras vidas, genera mucho más desempleo del que crea, afirma De Masi. Siguiendo el mismo razonamiento, Sennett presenta cifras significativas que confirman la siguiente conclusión:
Hoy en día, la automatización ofrece importantes aumentos de productividad y ahorros de costos. Entre 1998 y 2002, Sprint Corporation incrementó su productividad en 151 TP3T mediante programas informáticos avanzados de reconocimiento de voz y aumentó sus ingresos en 4,31 TP3T, al tiempo que redujo su plantilla en 11.500 empleados durante esos cuatro años. En la industria pesada, entre 1982 y 2002, la producción de acero en Estados Unidos aumentó de 75 millones de toneladas a 102 millones de toneladas, aunque el número de trabajadores metalúrgicos disminuyó de 289.000 a 74.000. Estos empleos no se trasladaron a otros países; fueron reemplazados por máquinas sofisticadas.
SENNETT, 2006, pág. 89.
El concepto de Ocio Creativo no se asocia con la pereza, como argumentó Lafargue (1999), sino con la realización de una actividad (trabajo) que genere aprendizaje (conocimiento) y que quien la realiza disfrute con motivación (placer). Según De Masi, el Ocio Creativo no justifica la pereza. Si el trabajador siente pasión por lo que hace, el Ocio Creativo puede durar veinticuatro horas. Aproximadamente el 301% de la fuerza laboral se dedica al Ocio Creativo, lo que convierte el concepto en elitista y, a la vez, utópico para muchos.
De Masi intenta conciliar actividades que antes se consideraban inconexas y sin comunicación. Parece prohibido trabajar y aprender al mismo tiempo, y aún más prohibido trabajar y sentir placer y propósito en lo que uno hace. Quizás el pensamiento cartesiano, lineal, burocrático y compartimentado represente las ataduras de tal separación. El dinamismo empresarial parece moverse en la dirección opuesta.
Morin hace acertadamente la siguiente observación:
Por lo tanto, la complejidad organizacional implica una ambigüedad inherente a la lucha, la resistencia, la colaboración, el antagonismo y la complementariedad. Esto plantea el problema de la complejidad excesiva, que en última instancia conduce a la desestabilización. En términos generales, cuanto más compleja es una organización, mayor es su tolerancia al desorden. Esto le confiere vitalidad, ya que los individuos pueden tomar la iniciativa para resolver diversos problemas sin necesidad de pasar por la jerarquía central. Es una forma más inteligente de responder a ciertos desafíos externos.
MORIN, 2011, pág. 93.
Es importante señalar en la cita anterior que Morin establece la diferencia entre complejidad y complicación. Morin no pretende, ni establece, un estándar para el pensamiento, pero es importante cuando afirma que "como todo lo humano, la unidad del pensamiento complejo es una y múltiple, y contiene en sí misma la multiplicidad, así como la multiplicidad contiene la unidad" (MORIN, 2006, p. 7).
Mariotti nos ayuda a comprender esto con la siguiente cita:
De hecho, el término complejo proviene del latín *complexus*, que significa "aquello que está entrelazado". Los sistemas complejos se adaptan mejor a los cambios ambientales. De ahí la expresión "sistemas complejos adaptativos". Por el contrario, los sistemas menos complejos son complicados y propensos a la entropía. Los sistemas complejos adaptativos se desenvuelven mejor ante la diversidad, la incertidumbre y el cambio: generan diferencia. Los sistemas complicados no se adaptan bien a la diversidad, la incertidumbre y el cambio: generan repetición en lugar de diferencia, dada su falta de flexibilidad.
MARIOTTI, 2007, pág. 89.
De hecho, la fragmentación ya no nos ayuda a comprender el dinamismo actual, ya sea de las empresas o de la sociedad en su conjunto, porque nos lleva a la uniformidad y no a algo nuevo. Morin (2006, p. 7) señala que “el pensamiento complejo intenta reconectar lo que el pensamiento disciplinario y compartimentado ha separado. El pensamiento complejo es un pensamiento que las prácticas adoptan. Se extiende a la ética de la solidaridad”.
Consideraciones finales
En las reflexiones de De Masi, se observa que si el ejercicio de la actividad profesional es repetitivo, agotador e implica una subordinación extrema, se reduce a la esclavitud, a un castigo bíblico. En este caso, la única defensa es evitarlo cuanto antes. Si, por el contrario, se trata de una actividad intelectual y creativa que corresponde a nuestra vocación, entonces ocupa toda nuestra inteligencia y satisface las necesidades de autorrealización. En este caso, el ocio creativo no significa no hacer nada, sino combinar trabajo, estudio y placer. Por lo tanto, desde esta perspectiva, el ocio creativo no es una simple caricatura ni una fantasía, ya que se relaciona con un pensamiento complejo.
En las empresas, adoptar el modelo de Ocio Creativo requiere esfuerzo, valentía, perseverancia, determinación y, sobre todo, voluntad política. Dado que muchas organizaciones aún se aferran a creencias obsoletas como: “si no está roto, no lo arregles”, “siempre lo hemos hecho así, ¿para qué cambiar?”, “producimos y vendemos; el cliente compra si quiere”, vemos que en el siglo XXI se siguen repitiendo conceptos obsoletos del siglo anterior. En este sentido, cabe destacar cómo... cultura organizacional O bien apoya o bien bloquea cualquier cambio en el modelo.
La cuestión clave reside en hasta qué punto las premisas de De Masi pueden contribuir al establecimiento de un nuevo modelo de gestión, una nueva conciencia empresarial (sin perjudicar los factores económicos) y, asimismo, a un nuevo modelo de sistema mundial, cada vez más basado en la ética, la ecología, la sostenibilidad y la calidad de vida. No se trata de filantropía, sino de una forma diferente de organizar el trabajo y el tiempo que le dedicamos.
A diferencia de lo que se observa en muchas empresas, en las artes existen indicios concretos de la materialización del ocio creativo. El Cirque du Soleil y la obra del compositor y director de orquesta griego Yanni son dos buenos ejemplos. Por supuesto, hay otros.
En lo que respecta a las empresas, necesitamos educar a las personas sobre un nuevo sistema de organización del trabajo. No debemos eludir nuestra responsabilidad de probar, experimentar y, de ser posible, migrar conscientemente a un nuevo modelo de gestión. Si bien esto puede parecer utópico al principio, no podemos olvidar la observación de De Masi: en la vida postindustrial, organizada principalmente para producir ideas, no existen horarios fijos. Solo existe el Ocio Creativo, que abarca las veinticuatro horas del día. Incluso mientras duermen, los seres humanos producen ideas a través de los sueños, que son producto de su propia existencia.
Este estudio no pretende ser una verdad absoluta. Simplemente se concibe como una propuesta para la reflexión.
Es urgente y necesario romper con la inercia y algunas vanidades que aún persisten en los modelos de gestión actuales. Una metamorfosis es bienvenida. Incluso en los sueños, como afirma De Masi, es necesario darse la oportunidad de mejorar y crecer personalmente. Lo mínimo que puede ocurrir en este acto de dormir (trabajar) es que se aprenda algo (estudiar) y que el sueño se transforme en algo positivo (placer). Cualquier conexión con el concepto de Ocio Creativo no es casualidad.
Preguntas frecuentes sobre el ocio creativo
Este es el modelo de gestión conceptualizado por Domenico De Masi, basado en la intersección de tres variables: trabajo, estudio y ocio, entendido aquí como placer. La propuesta consiste en conciliar una actividad que se pueda realizar, que genere aprendizaje permanente y que proporcione la sensación de lograr algo gratificante.
No. El concepto no se asocia con la pereza que defiende Lafargue. Según De Masi, si el trabajador siente pasión por lo que hace, el ocio creativo puede durar veinticuatro horas. El ocio creativo no significa no hacer nada, sino combinar trabajo, estudio y placer.
El trabajo es la energía física o intelectual que se invierte en construir algo útil y significativo. El empleo se refiere a una relación jerárquica, con un vínculo laboral regulado por la legislación laboral, que asigna derechos y obligaciones tanto al empleador como al empleado. Es perfectamente posible trabajar sin estar empleado.
En la retrospectiva presentada en el estudio, el Ocio Creativo aparece como la etapa cuyo énfasis está en la sostenibilidad y la calidad de vida, centrándose en la intersección entre trabajo, estudio y placer, después de las organizaciones de aprendizaje, cuyo énfasis estaba en el conocimiento.
Esfuerzo, valentía, perseverancia, determinación y voluntad política, además de capacitar a las personas para un nuevo sistema de organización del trabajo. El obstáculo más común son las creencias heredadas del modelo industrial que aún se consideran verdades absolutas dentro de las organizaciones.
Referencias
- ARAÚJO, Silvia María de; BRIDI, María Aparecida; MOTIM, Benilde Lenzi. Sociología: una mirada crítica. São Paulo: Contexto, 2009.
- BAUMAN, Zygmunt. Daños colaterales: desigualdades sociales en una era global. Traducción de Carlos Alberto Medeiros. Río de Janeiro: Zahar, 2013.
- BRIDGES, William. Reorientación del trabajo en las relaciones laborales: cómo tener éxito en un mundo sin empleos.. Traducción de José Carlos Barbosa dos Santos. São Paulo: Libros Makron, 1995.
- De Masi, Domenico. Ocio creativo. Traducido por Lea Manzi. Río de Janeiro: Sextante, 2000.
- FURTADO, Celso. Formación económica de Brasil. São Paulo: Companhia das Letras, 2007.
- LAFARGUE, Paul. El derecho a ser perezoso. Traducción de J. Teixeira Coelho Netto. São Paulo: UNESP, 1999.
- MARIOTTI, Humberto. Pensamiento complejo: sus aplicaciones al liderazgo, el aprendizaje y el desarrollo sostenible.. São Paulo: Atlas, 2007.
- MORÍN, Edgar. Apertura. Traducido por Maria da Conceição Lima de Andrade. En: CASTRO, Gustavo de; CARVALHO, Edgard de Assis; ALMEIDA, Maria da Conceição de (Org.). Ensayos sobre la complejidad. Porto Alegre: Sulina, 2006. p. 7-8.
- MORIN, Edgar. Una cabeza bien hecha. Traducción de Eloá Jacobina. Río de Janeiro: Bertrand Brasil, 2010.
- MORIN, Edgar. Introducción al pensamiento complejo. Traducción de Eliane Lisboa. Porto Alegre: Sulina, 2011.
- FUERA, Claus. Capitalismo desorganizado: transformaciones contemporáneas del trabajo y la política. Traducción de Wanda Caldeira Brant. São Paulo: Brasiliense, 1989.
- RUBIN, Isaac Illich. La teoría marxista del valor. Traducción de José Bonifácio de S. Amaral Filho. São Paulo: Polis, 1987.
- SENNETT, Richard. La cultura del nuevo capitalismo. Traducción de Clóvis Marques. Río de Janeiro: Récord, 2006.
- SENNETT, Richard. Juntos: los rituales, los placeres y la política de la cooperación. Traducción de Clóvis Marques. Río de Janeiro: Récord, 2012.
- TOFFLER, Alvin; TOFFLER, Heidi. El futuro del capitalismo: la economía del conocimiento y el significado de la riqueza en el siglo XXI.. Traducción de Maiza Prande Bernardello y Luiz Fernando Martins Esteves. São Paulo: Saraiva, 2012.
Para continuar el debate sobre cómo las teorías administrativas llegaron a este punto y hacia dónde se dirigen, lea ¿Hacia dónde se dirige la Administración?, de Idalberto Chiavenato, y vea el catálogo completo en Librería del Instituto Chiavenato.


