Las organizaciones son sistemas adaptativos complejos que compiten y cooperan simultáneamente en un entorno que cambia a un ritmo exponencial. La agilidad organizacional ya no es un factor diferenciador, sino una condición para la supervivencia. Este artículo analiza los desafíos y define el rol del profesional estratégico ágil.
Vivimos en una sociedad de organizaciones.
Vivimos en un mundo caracterizado por una enorme variedad de organizaciones de todos los tamaños posibles: pequeñas, medianas, grandes, nacionales, internacionales o globales. Y de todo tipo imaginable: industriales, agrícolas, servicios operativos como universidades y escuelas, centros comerciales, supermercados, hospitales, restaurantes, transporte aéreo, terrestre y marítimo, teatros, cines, editoriales y librerías, gasolineras. Siempre están ahí donde queremos ir o llegar. De hecho, nacemos en ellas, vivimos la mayor parte de nuestra vida dentro de ellas o a través de ellas, e incluso para morir dependemos de ellas. Las organizaciones, tal como las conocemos hoy, surgieron al comienzo de la primera revolución industrial. Vivimos en una especie de sociedad corporativa y necesitamos valorar a las empresas. Han crecido y se han desarrollado en términos de tamaño, diversidad y complejidad a lo largo de la segunda y tercera revoluciones industriales. Este es el universo de nuestras vidas.
Las organizaciones no existen de forma aislada.
Las organizaciones forman parte de un mundo complejo y en constante cambio. No existen de forma aislada ni son autosuficientes. De hecho, son sistemas adaptativos complejos, algunos más que otros, que operan dentro de sistemas aún más complejos y se insertan en un entorno compuesto por muchas otras organizaciones. En general, todas dependen unas de otras para sobrevivir y competir en este complejo mundo organizacional. El intercambio dinámico entre ellas trasciende las fronteras nacionales y se extiende a escala global. Y la interdependencia organizacional es cada vez mayor gracias a las alianzas estratégicas entre organizaciones que interactúan en redes integradas y complejas. Al fin y al cabo, la unión hace la fuerza.
Idalberto Chiavenato, Comportamiento organizacional: la dinámica del éxito organizacional, Atlas, 2021, pp. 303-333
Pero, por otro lado, existe la competencia. Todas las organizaciones compiten ferozmente en el mercado y aspiran a conquistar el mejor espacio posible. Y todas buscan colaborar con otras para competir y disputarse la cuota de mercado. Así, cooperan con algunas y compiten con otras. Establecen acuerdos con algunas y compiten contra otras. El mercado es el escenario de este constante ir y venir de alianzas y disputas. Esta es la única certeza que tenemos. Todo lo demás en este nuevo mundo en el que vivimos se caracteriza por la incertidumbre sobre el futuro, debido a cambios y transformaciones rápidos, imprevistos y exponenciales.
La transformación digital no ha hecho más que empezar.
Lo fundamental es que, hoy en día, todas las organizaciones se enfrentan a cambios y transformaciones rápidas y profundas a su alrededor, lo que plantea enormes desafíos para un crecimiento exponencial. Con la maduración de este gran sistema de sistemas organizacionales, la relación entre los diversos componentes —es decir, entre las organizaciones competidoras y los componentes externos como los gobiernos, la sociedad y las tecnologías— se vuelve cada vez más clara. Por lo tanto, la búsqueda de soluciones para la adaptación exitosa de las organizaciones a este nuevo y cambiante mundo empresarial se convierte en el desafío más dramático, crucial y urgente al que se hayan enfrentado jamás. La transformación digital apenas comienza. La pregunta que flota en el aire es: ¿estamos preparados para ella?
La maquinaria de la gestión moderna obliga a los seres humanos rebeldes, obstinados y de espíritu libre a conformarse a patrones y reglas, pero al hacerlo, desperdicia enormes cantidades de imaginación e iniciativa humanas. Aporta disciplina a las operaciones, pero pone en peligro la adaptabilidad organizacional. Multiplica el poder adquisitivo de los consumidores en todo el mundo, pero también esclaviza a millones de personas en organizaciones jerárquicas casi feudales. Y si bien la gestión moderna ha contribuido a que las empresas sean mucho más eficientes, hay pocas pruebas de que las haya hecho más éticas.
Gary Hamel y Bill Breen, El futuro de la gestión, Harvard Business Review Press, págs. 8-9.
Para lograr la agilidad organizativa necesaria para la competitividad y la sostenibilidad en los turbulentos tiempos actuales, es necesario repensar por completo las características básicas y fundamentales de nuestras organizaciones y ampliar la perspectiva de lo que es una organización y en qué entorno existe.
Los retos organizativos que tenemos por delante.
En términos generales, el mundo moderno atraviesa un período de enormes y profundas transformaciones sociales, económicas, culturales, demográficas y tecnológicas, que afectan al mundo organizacional de maneras imprevistas y contundentes. La velocidad y la diversidad de estos cambios dan como resultado una mezcla compleja y exponencial que genera total imprevisibilidad e incertidumbre debido a sus consecuencias caóticas. Los desafíos del futuro son numerosos, complejos y, por naturaleza, desconocidos. Ampliar la capacidad de percibir lo que... organización Esto es crucial porque las interacciones con los elementos de estos desafíos se vuelven cada vez más claras, intensas y evidentes. Hasta el punto de que los límites organizacionales, desde la perspectiva de la organización como un sistema que, en cierta medida, es autosuficiente y responde a su entorno, se difuminan cada vez más. Esto exige un grado de regulación y adaptabilidad sin precedentes en la historia de la administración como ciencia. Esta creciente difuminación de los límites se produce como resultado del desarrollo de tecnologías de la información como internet, la inteligencia artificial y la ingeniería de software.
El papel del agilista estratégico
Es hora de buscar la creatividad y la energía para construir y reconstruir organizaciones que emerjan cada vez más ágiles y adaptables, capaces de alcanzar niveles de excelencia y éxito en estos tiempos inciertos que estamos viviendo. Este es un desafío que requiere un enfoque amplio, integral e inteligente, con la máxima urgencia. Afrontar el futuro organizacional exige agilidad, ya que todo cambia a una velocidad vertiginosa, y cada organización debe estar siempre preparada y ágil. Este es el rol del profesional estratégico ágil, ya sea presidente, director o la máxima autoridad: visualizar su organización como un organismo dinámico, integrado y adaptable, y prepararla adecuadamente para coexistir con un mundo complejo, cambiante y turbulento, con el fin de lograr un futuro cada vez mejor.
Cinco desafíos que definen la agilidad organizacional.
Hoy, en esta etapa de cambios vertiginosos, impredecibles y no lineales, que generan incertidumbre y disrupción, gestionamos nuestras organizaciones. Necesitamos comprender, analizar y asumir la complejidad en la gestión diaria de las empresas. Es una etapa que puede complicar la vida de nuestras organizaciones ante cinco desafíos principales:
- ¿Cómo puede una organización sobrevivir a los numerosos cambios rápidos e imprevistos que ocurren a su alrededor?
- ¿Cómo puede una organización volverse más flexible y adaptarse rápidamente para evitar posibles disrupciones?
- ¿Cómo puede una organización adaptarse rápidamente a los cambios externos en busca de oportunidades valiosas y para evitar situaciones peligrosas?.
- ¿Cómo puede una organización reconstruir su cultura corporativa para aprovechar al máximo su inteligencia colectiva y su colaboración sin restricciones?
- ¿Cómo puede una organización tener un principio rector claro, una visión de futuro, para inspirar a sus líderes y talentos?.
No existen fórmulas mágicas.
Lo cierto es que todas las organizaciones se han visto o se verán afectadas por disrupciones para las que no estaban preparadas, y no existen fórmulas mágicas para salir indemnes. Muchas han tenido que reinventarse abruptamente, y con éxito. Sin embargo, la estrategia que adopten marcará la diferencia entre salir fortalecidas o debilitadas de esta situación increíble e inesperada. El mundo organizacional no puede detenerse, ya que es de vital importancia para la sociedad moderna.
Necesitamos nuevos enfoques para transformar los desafíos potenciales en oportunidades, y hacerlo con extrema rapidez, algo que solo un profesional estratégico y ágil podría abordar con éxito. Pero no pueden hacerlo solos; necesitan la ayuda de un equipo multidisciplinario para gestionar todo el trabajo necesario, con una planificación y coordinación meticulosas. De hecho, deben esforzarse más que nadie en la planificación, para luego trabajar menos en la ejecución del plan, lo que se convierte en un verdadero proceso de tira y afloja, de hacer y rehacer, ante continuos cambios externos imprevistos. La incertidumbre, la imprevisibilidad y la velocidad del cambio han supuesto un gran desafío para la gestión del futuro organizacional.
Preguntas frecuentes sobre organizaciones ágiles
Se trata de la capacidad de la organización para percibir los cambios externos y reconfigurarse rápidamente, entendida aquí como un organismo dinámico, integrado y adaptativo, y no como una estructura estable. La agilidad, en este sentido, es la capacidad de adaptación continua, no solo la velocidad de ejecución.
El director ejecutivo, presidente o consejero es la persona principal responsable de la organización, concibiendo la empresa como un sistema adaptativo y preparándola para desenvolverse en un mundo complejo y turbulento. Dedican más tiempo que nadie a la planificación, menos a la ejecución, y se apoyan en un equipo multidisciplinar.
Dado que las organizaciones son interdependientes, se proporcionan insumos y recursos mutuamente y forman alianzas y redes para competir en el mercado. El mercado es el escenario de esta constante alternancia entre alianzas y conflictos.
El libro "Comportamiento organizacional: La dinámica del éxito organizacional", de Idalberto Chiavenato, constituye la base conceptual de este artículo. El catálogo completo está disponible en la librería del Instituto Chiavenato.
Referencias
- CHIAVENATO, Idalberto. Comportamiento organizacional: La dinámica del éxito organizacional. São Paulo: Atlas, 2021, pág. 303-333.
- HAMEL, Gary; BREEN, Bill. El futuro de la gestión. Boston: Harvard Business Review Press, págs. 8-9.
Lea también: ¿Hacia dónde va la Administración? y Cultura organizacional: el motor invisible del éxito. Los libros de Idalberto Chiavenato están en Tienda del Instituto Chiavenato.


